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Tlen Huicani – Orquesta Sinfónica de Xalapa

Música:

Álbum: Huapango de José Pablo Moncayo

 

Huapango de José Pablo Moncayo

            La obra más conocida y difundida del maestro Moncayo es sin duda El Huapango compuesta con base a tres sones jarochos: El Siquisirí, El Gavilancillo y El Balajú. En esta versión, que considero una “ocurrencia afortunada” participan miembros del grupo musical Tlen Huicani:

Arpa solista   Alberto De la Rosa

Arpa 2da.       Rubén Vázquez

Arpa 3ra.       Juan Filobello

Jarana           Gerónimo Reyes

La “ocurrencia afortunada” consiste en sustituir el arpa sinfónica por el arpa jarocha; para ello, el solista requiere de dos arpas, una afinada en Do y la otra en Re.

         Durante la ejecución, inmediatamente después de que la versión orquestal expone los sones El Siquisirí y El Balajú, se hacen sendos cortes (paréntesis) para dar paso a las versiones populares de estos dos sones, interpretados por los maestros del Tlen Huicani. El Gavilancillo es ejecutado por el arpa solista tal como lo instrumentó el maestro Moncayo (con una ayudadita de la jarana que espero no le moleste al gran maestro). Después de las intervenciones populares, la orquesta reinicia en el mismo lugar donde se ubicaron los cortes.

          En la recuperación de este “recuerdo”, quiero dejar constancia de mi agradecimiento a cada uno de los miembros de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, y en especial, a los cuatro del Tlen Huicani, por su entusiasmo y profesionalismo; a su director, el maestro Alberto De la Rosa, por el extraordinario trabajo realizado al sustituir todas las notas encomendadas al arpa sinfónica.

           Esta grabación del Huapango de Moncayo, realizada por el ingeniero Armando Fox, en 1980 (¿?), tuvo como finalidad el servir como entrada y salida de Radio Universidad Veracruzana. (Nunca se utilizó).

      Estoy consciente de que el resultado de la interpretación orquestal tiene muchas inexactitudes, imputables exclusivamente al Director, pero también tiene otras cosas, entre ellas, el “échenle ganas” que siempre traté de infundir a los integrantes del conjunto orquestal y el “rájele pariente” a los solistas.

 

Fernando Ávila